

Dejarte, te dejarán sin las velas desmadejadas en la pecera de tu cristal mientras los árboles de tu pasado tan acordes en color a tu sombra, aguardan las blancuras que logran entenderse cuando los sembrares, lejos de tu marina, empiezan a desfallecer.

Te perderán decolorando tu imagen que se desliza prendida de ensenadas que adornan la punta amarilla de tus pies, queriendo alcanzar el espacio oscilante que tantas veces te volé.

Aún así, están abrazados a ti como mapa en la piel, tantos ojos solares que no sabiendo de presagios, se inventan tu mirada en cada grieta, en catálogos de humo, en la linea de tu curva y en cada sorbo de tu espuma, aguardando que otro día más les ofrezcas la última sombra que se apaga con la fuerza impasible del que quiere ser, a la intemperie de la caracola que te he dejado en un camino de lamento.
